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Blog de Reiki

El amor, las relaciones sexuales y los lazos energéticos

Los lazos energéticos son hilos invisibles que unen a las personas cuando tienen un vínculo íntimo. Esto permite que se sientan cercanos, que noten esa “conexión” de la que muchas personas hablan. Son lazos que permiten un intercambio de energía, un compartir.

Sin embargo, aunque ahora mismo estemos viendo todo esto como algo positivo, tenemos que prestar atención a los lazos energéticos. Porque, en ocasiones, pueden ser dañinos o nocivos para nosotros. Veamos todo esto con una mayor profundidad.

Lazos energéticos al hacer el amor

Cuando tenemos relaciones sexuales con una persona, eso significa que nos acercamos a ella de una manera muy próxima. Nuestros cuerpos se van a unir y los lazos energéticos que tengamos con esa persona se van a fortalecer.

Es algo que va más allá de nuestro pensamiento racional. Durante el sexo, transmitimos una serie de vibraciones y energía a la otra persona. Contrariamente, nosotros recibimos las vibraciones y la energía de la otra persona. Esto nos permite sintonizar.

Sin embargo, los lazos energéticos que se fortalecen tanto al hacer el amor pueden ser un arma de doble filo. Porque, a pesar de que podamos verlos como algo positivo, debemos matizar esto y ver cuándo resultan perjudiciales y cuándo no.

Por ejemplo, cuando tenemos lazos energéticos con alguien con quien hemos hecho el amor y esa persona nos quiere y nos respeta, nos llegarán buenas energías y pensamientos. Pues, estamos en conexión. Nuestros lazos son muy fuertes.

Sin embargo, no ocurre lo mismo si la persona con quien tenemos estos lazos piensa mal sobre nosotros, le somos indiferentes o quiere hacernos daño. Entonces, lo que nos van a llegar son malos pensamientos, bloqueos, obstáculos y podemos, incluso, caer enfermos.

En ocasiones, no nos damos cuenta de que la conexión que podemos tener con alguien puede hacer que pasen determinadas cosas en nuestra vida que no son fruto del azar. ¿Qué ocurre si los lazos energéticos que nos unen a alguien nos están haciendo daño? Podemos cortarlos. Veamos cómo hacerlo.

Meditación para cortar o romper lazos energéticos

Si deseamos cortar o romper con los lazos energéticos que nos unen a alguien porque nos está haciendo daño o perjudicando, podemos realizar esto con una meditación que vamos a describir a continuación.

Vamos a sentarnos en una posición cómoda, en la que ninguna parte de nuestro cuerpo se encuentre en tensión. Vamos a respirar profundamente unas tres veces, expulsando el aire muy despacio. Centraremos nuestra atención en el movimiento de nuestra barriga, en el esternón o en el aire que entra y sale por nuestras fosas nasales.

Tras tres respiraciones como estas, imaginaremos que tenemos un láser en nuestra frente y que este se dirige hacia nuestros pies calentándolos. Sentimos esta sensación y observamos cómo ese calor se extiende por nuestros tobillos, asciende hasta nuestras piernas y sube hasta nuestras caderas.

Una vez en este punto, vamos a adentrarnos en nuestro cuerpo e imaginaremos que nuestros órganos son blancos. Continuamos ascendiendo hacia arriba, relajamos los hombros, el cuello, la expresión de la cara y nos situamos como observadores dentro de nuestro rostro.

Ahora que estamos con el cuerpo relajado y nos encontramos totalmente tranquilos, vamos a situarnos en lo alto de una gran escalera blanca e iremos bajando, contando los escalones hasta 10. Miraremos hacia nuestros pies durante la bajada, ¿están descalzos, vamos en calcetines o qué tipo de calzado llevamos?

Al llegar al final de la escalera, miraremos al frente. La persona con la que queremos cortar los lazos llegará. Fijémonos si aparece de repente, si llega por la derecha o por la izquierda, si viene caminando despacio o rápido… Estemos bien atentos.

Nos vamos a situar delante de esa persona y nos vamos a tomar nuestro tiempo para ver algún hilo, cable o tubo que nos conecte con ella. Podemos ver por su espalda si hay algo… ¿Qué ocurre si ya llevamos 5 minutos y no logramos ver ninguna conexión? No importa, pondremos un hilo de plata desde nuestro pecho al de esa persona.

Ahora, dile a esa persona lo que sientes. Perdónala, agradécele todo lo que has podido aprender de estar con ella. Si puedes, arrodíllate frente a esa persona. Una vez le has dicho todo lo que has querido, puedes levantarte, coger unas tijeras y proceder a cortar ese hilo mientras dices: “corto este lazo que nos une para que nunca vuelva a engancharnos de nuevo”.

Deberíamos sentirnos liberados en este momento. Dejamos que la otra persona se desvanezca mientras nosotros damos media vuelta y nos dirigimos hacia las escaleras. Volvemos a subirlas, uno, dos, tres… hasta llegar a 10 y abrir los ojos. El lazo ya ha sido cortado.

Este ejercicio podemos practicarlo tantas veces como necesitemos, aun así, es necesario que le demos un margen de tiempo para que haga su efecto. Con el paso de los días, nos iremos sintiendo más liberados y que, efectivamente, ya no hay ningún lazo energético que nos conecte con esa persona.

¿Eres consciente de los lazos energéticos que tienes con los demás? ¿Tienes la necesidad de cortar con alguno de ellos? Esperamos que este ejercicio te ayude a lograrlo y a que solo te quedes con aquellos lazos que, de verdad, sean beneficiosos para ti.